Los pequeños fetos observaban con mirada vacía a través de aquellas rejas oxidadas. Él taxidermista cuidadosamente los extraía de la fuente misma y diseccionaba los frágiles cuerpos para rellenarlos con una sustancia que le costó años perfeccionar. En un principio simulaba que eran gatitos, hoy el viejo habito aun persiste.
aDIOS!
Terminada, etapa terminada, es el fin de este camino tan tortuoso, hacia abajo solo hay un gran precipicio esperando que me lance. Pero me detengo, me detengo para no cometer esa estupidez. Adiós, cuídate y te dejo vivir, la intención nunca fue incomodar. Volveré por el mismo camino y doblare en la primera bifurcación que encuentre.
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